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SARGENTO PRIMERA CLASE MODESTO CARTAGENA (Ret). falleció en Guayama, Puerto Rico a la edad de 87 años el 2 de marzo de 2010. Aunque Modesto estaba sufriendo por algún tiempo de Alzeheimer, él murió de un golpe principal. Él fue sepultado en el Cementerio National de Puerto Rico en Bayamon, Puerto Rico.
Para mí personalmente, estoy dividida entre sentimientos de tristeza y cólera. La tristeza porque tuve el privilegio de conocer a este hombre valiente por primera vez hace aproximadamente 10 años. Lo entrevisté para la película documental CUATRO veces debido a problemas técnicos y cada vez él fue más que complaciente a compartir sus experiencias de guerra con tantas memorias vivas, claras y entusiásticas. Se sentía muy orgulloso de ser Borinqueneer. Modesto sirvió en el 65 durante la 2da Guerra Mundial (donde recibió la Estrella de Bronce) y en la Guerra de Corea. Se convirtió en el soldado puertorriqueño más condecorado de la Guerra de Corea recibiendo 20 premios y medallas incluso la Cruz de Servicio Distinguido, la Estrella de Plata, otra Estrella de Bronce y el Corazón de Púrpura.
También siento coraje. Coraje porque este maravilloso hombre murió sin recibir su muy merecida Medalla de Honor Congresional. Aunque varios esfuerzos fueran intentados por individuos u organizaciones a través de los años, incluso un esfuerzo hecho por mí, todos fracasaron. ¿Qué se podría haber hecho diferentemente? No sé. Pero de alguna manera parece tan injusto.
Sé que ustedes están de acuerdo conmigo que en el corazón del pueblo puertorriqueño, Modesto fue nuestro héroe nacional. Él intrépidamente arriesgó su vida muchas veces en combate y por eso siempre estaremos agradecidos a él. Abajo hay un affidavit relatando el hecho heroico de la Cruz de Servicio Distinguido que Modesto recibió y que, en mi opinión, merece un ascenso a la Medalla de Honor. Este no es la cita oficial del premio porque siento que ella no refleja exactamente lo que Modesto Cartagena hizo el 19 de abril de 1951.
Escrito por Noemi Figueroa Soulet
AFFIDAVIT DE MODESTO CARTAGENA
Yo certifico que fui sargento de una escuadra del 3er Pelotón de la Compañía “C” del Regimiento 65 de Infantería. En el día 19 de abril de 1951, la Compañía “C” fue asignada la misión de capturar el cerro 206 cerca de Yonch’on, Corea. Cuando llegamos a los arrozales a la base del cerro, los chinos estaban tirando fuego intensivo contra nosotros. Llegamos al punto que nosotros no podíamos movernos. Entonces mi escuadra y yo nos arrastramos por el flanco izquierdo para poder subir por la parte trasera de donde estaban los chinos. En la hondonada los chinos tenían tres posiciones que le estaban dándole protección a los cañones y a las ametralladoras. El enemigo seguía tirando fuego, pero nosotros seguimos arrastrándonos para arriba. Ahí en ese sitio fue donde me mataron a uno de los muchachos, PFC Antonio Colon Flores. Y me hirieron once hombres. Yo recibí la llamada del soldado que llevaba el rifle automático. Estaba herido porque le habían pegado dos tiros en la cadera. Me arrastré hacía él, le apliqué la morfina y le llené una tarjeta de evacuación. Durante la acción mi rifle se había roto en dos cantos, así que cogí el automático del soldado herido con todas sus municiones y granadas y las uní a las mía. Y entonces seguí para arriba solo. Los chinos me tiraban las granadas y yo se las “catchaba” en el aire y rápido las tiraba por el respiradero de las trincheras chinas. Ellos cogían cubierta y yo adelantaba terreno. Así yo volé la trinchera china que estaba cerca.
Cuando llegué arriba, pensé que me quedaban dos o tres hombres pero no me quedaba nadie. Noté que yo había caído en el círculo del enemigo. Había de ochenta a cien chinos en los morteros – tres morteros, tres ametralladoras y la izquierda había cinco armas automáticas. Seguí arrastrándome hasta que me le acerqué a donde estaba el primer mortero, y le tiré una granada y se lo volé. Entonces con el automático, lo rociaba. Luego me moví rápido para la segunda posición que había una ametralladora y se la volé también. Y así le volé tres posiciones de ametralladoras y morteros y cinco armas automáticas. Cuando los chinos descubrieron mi posición, tiraron tantas granadas que me cayeron tres encima. Una me cayó en la espalda, otra entre las piernas y otra en el lado derecho. Esa fue la que me hirió. El hueso del brazo estaba todo en costillas para fuera. Perdí mucha sangre, pero tuve suerte que no me marié. Pero yo seguí peleando herido por casi tres horas. Eventualmente, los chinos se retiraron del cerro con muchos heridos. Me le quedé con todo el cerro. Después hallaron treinta y tres chinos muertos en las ametralladoras y los automáticos y hallaron 15 muertos más en las posiciones que volé subiendo el cerro.
Viré para abajo y regresé donde estaban los muchachos. Había un tanque de nosotros que había caído en un hoyo durante una emboscada. Asigné dos escuadras para sacar el tanque del hoyo con pico y pala. Y asigné dos escuadras para buscar los heridos y los muertos que hubiera. Los enganché en el tanque y yo mismo los lleve al “First Aid Station”. Eramos diecisiete heridos, incluyéndome a mi y uno muerto. Pero cuando llegamos allí el más mal que iba de todos era yo porque había perdido mucha sangre. Me mandaron hasta Taibu en helicóptero y luego a Japón al Hospital Marines 128 donde estuve por 62 días.
